Solidaridad

La impresión del grupo era que las jornadas dedicadas a voluntariado iban a ser algo aburridas, pero finalmente no ha sido así. La realidad es que ha sido una experiencia beneficiosa para todos.

Este periodo de voluntariado ha consistido en que mis compañeros y yo hemos estado yendo durante seis semanas a la Residencia “Las Praderas”, que está en Pozuelo de Alarcón, cerca de la Parroquia de Santa María de Caná, donde residen personas de tercera edad. Para mucho de los compañeros de clase era la primera vez que hacían voluntariado, yo ya tenía algo de experiencia.

Cada vez que entrabamos por la puerta de la Residencia y saludábamos a las personas que allí viven, les dedicábamos una sonrisa de oreja a oreja y alguna broma. Después de estar dos horas y media dándoles todo nuestro cariño y dedicación, y lo más divertido, dándoles de comer o acompañándolos en algún paseo, salíamos más felices.

Lo que más nos ha sorprendido en estas semanas de voluntariado, ha sido que los ancianos alojados en la Residencia han insistido en darnos las gracias por los más pequeños detalles y por cualquier gesto insignificante de cariño, cuando lo cierto es que somos nosotros los que deberíamos estarles agradecidos, pues han aguantado nuestro bullicio con mucha paciencia, y nos han permitido aprender a ser más solidarios, dejándonos con deseos de seguir contribuyendo a ayudar a quienes lo necesitan.

Gonzalo Martínez (alumno de Gestión Administrativa)