JAVIER GIJÓN IN MEMORIAM

(Podéis verle en el centro de la foto, con zapatillas blancas y jersey marrón, acompañado de sus                                                        compañeros en la “operación kilo”, en la que participó el curso pasado)

Hace ya varias semanas, celebramos en el Oratorio de Retamar la Sta. Misa en sufragio por el alma de nuestro querido Javier Gijón Jimenez, alumno de los Ciclos de Formación Profesional, que falleció en Septiembre en un accidente de tráfico. En memoria de él, compartimos unas líneas que fueron escritas por su preceptor Don Jesús Niño:

Tengo un montón de recuerdos de Javier. Parece el típico alumno que has dado clase durante muchos años, pero no. En tan solo unos meses que le hemos dado clase, le hemos cogido mucho cariño todos. Recuerdo el primer día de clase. Llegó un poco tarde con otros cuatro, se sentó y me acerqué a su sitio. Estuvimos hablando unos minutos y creo que en ese momento nos dimos cuenta de que nos íbamos a llevar bien. Le dije: “te vendrá bien estar sentado en otro sitio”; y así hizo. Obedeció  sin rechistar.

Al acabar esa clase me dijo que si yo podía ser su preceptor. Le dije que lo consultara con D. Gonzalo, e insistió hasta conseguir que fuera su preceptor. Cuando algo quería lo conseguía…

En la primera preceptuación me contó toda su vida, era un libro abierto. Planteamos algunos objetivos y los logró. No es fácil con 17 años hacer caso al preceptor, pero él lo hacía. Incluso, me decía que teníamos que hablar porque tenía cambios en su vida.

Estos días, cuando estoy en el laboratorio con la puerta entre abierta, pienso en cómo llegaba muchos días Javier y me daba las buenas tardes. Me decía: “¡Buenas tardes, profe!”.

A veces abría la puerta a cualquier hora y me decía: “¿Qué tal el examen?, ¿lo ha corregido?, voy a sacar un 10 porque lo he entendido todo”. Él entendía las cosas, incluso se las intentaba explicar a sus compañeros aunque algunas veces él lo había entendido a su manera…

Nunca dejaba de estar contento. Un día solamente le vi preocupado y hablamos sobre el asunto que le preocupaba: un amigo tenía un problema. Y es que siempre estaba preocupado por sus amigos.

Sus padres pueden estar orgullosos porque les quería un montón y se preocupaba mucho por ellos, aunque a veces supongo que no es fácil transmitir ese cariño a los padres siendo tan joven…

Sus compañeros, profesores y sacerdotes que le hemos tratado damos gracias a Dios por haberle conocido. No ha pasado desapercibido por la sección. Todos le pedimos cosas ahora que está en el Cielo para que nos ayude a cambiar y ser más santos.