Conferencias en Retamar Formación Profesional: “Jóvenes+Policía=Seguridad Vital” (y II)

Como continuación del artículo anterior, la agente que se dirigió a los alumnos de Retamar Formación Profesional, en el marco del proyecto  “Jóvenes+Policía=Seguridad Vital”; continuó con una serie de recomendaciones sobre el uso de Internet y delitos técnicos, una vez finalizada la parte de normas de convivencia.

En esta parte de la conferencia, la agente perteneciente a la Unidad de Atención al Menor de la Policía Municipal de Pozuelo de Alarcón explicó en qué consisten los delitos informáticos cometidos a través de ordenadores, móviles, tabletas, videojuegos, etc.

Insistió en que los ordenadores siempre dejan rastro, ya que nada es invisible en la Red, ya sea mediante WhatsApp, redes sociales, chats de videojuegos… En el caso de que se cometa un delito tecnológico, la policía es capaz de identificar el dispositivo con el que se ha realizado.

La agente enumeró los delitos más comunes que se llevan a cabo en Internet contra las personas, como son las amenazas, las coacciones, las calumnias e injurias, la usurpación de la identidad, los delitos de incitación a la discriminación, odio y violencia, contra la libertad sexual; o los delitos contra la intimidad. En este punto, la experta señaló que no se pueden contar o publicar cosas personales de otros sin su consentimiento.

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Como consejo, la policía transmitió a los alumnos que antes de publicar cualquier cosa en Internet se hagan la siguiente pregunta: ¿Me importa que esto lo vieran mis padres, mis profesores, mis futuros hijos…? Si la respuesta es que sí, entonces no deberías publicarlo.

No solo se pueden cometer delitos contra las personas en Internet. También es posible hacerlo contra el patrimonio. Por ejemplo, es perseguible el robo electrónico, la estafa informática, hackear o crackear, delitos contra la propiedad intelectual o industrial, etc.

Para concluir, la agente aconsejó a los alumnos que si alguna vez son objeto de abusos en Internet, hay que guardar las pruebas, recurrir a un adulto y, en su caso, a la policía.