“Aunque con fallos, vivimos en la mejor de las sociedades”

El militar D. Alejandro Campoy impartió la conferencia “La prosperidad como dialéctica histórica” a todos los alumnos de Retamar Formación Profesional. D. Alejandro es antiguo alumno de Retamar y actualmente está destinado en el Regimiento de Artillería Antiaérea nº 71 (Madrid) en calidad de Teniente Jefe de Sección de Plana Mayor de la 24 Batería de Misiles Antiaéreos Mistral.

D. Alejandro Campoy, antiguo alumno de Retamar.

D. Alejandro Campoy, antiguo alumno de Retamar, en la Biblioteca del Colegio.

El conferenciante transmitió a los alumnos que la búsqueda de la prosperidad ha sido una constante en la Historia de la humanidad, del mismo modo que ha sido la insatisfacción una vez conseguida. Se ha dicho siempre que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero eso no es así. Vivimos en la mejor de las sociedades, con sus fallos si, pero la mejor hasta ahora, opinó D. Alejandro.

Asimismo, el antiguo alumno de Retamar argumentó como esta búsqueda se materializa en dos modelos de sociedades: la que ha abogado por la libertad (comercial, individual, de pensamiento…) y la que defiende la justicia y equidad (seguridad, igualdad…).

D. Alejandró explicó también que las desigualdades sociales no crecen, más bien menguan. Antiguamente sí había desigualdades porque eran impuestas por la cuna y la casta (esclavitud) pero ahora se ha desarrollado un mecanismo que nos permite en lineas generales prosperar todos, no sólo guerreros, nobles o clérigos, dijo el conferenciante.

D. Alejandro Campoy, antiguo alumno de Retamar.

D. Alejandro Campoy, antiguo alumno de Retamar.

Seguidamente, D. Alejandro defendió el capitalismo, del que afirmó que es un sistema que beneficia a las masas porque genera que el comprador impere sobre el productor (oferta-demanda). Esto se produce gracias al ingenio, capacidad laboral y tenacidad de los individuos. El capitalismo reparte de manera desigual la riqueza, pero las sociedades comunales reparten de manera equitativa la miseria, subrayó D. Alejandro.

Por último, el militar recordó que la tragedia que termina con la libertad de las personas empieza suponiendo que se pueden calcular, dirigir y prever no sólo las acciones de los hombres, sino también sus pasiones. Las sociedades que permiten desarrollar al individuo tal cual es prospera, las otras lo denigran y destruyen, opinó D. Alejandro.