Alumnos de la Formación Profesional de Retamar se vuelcan con Adrián, un niño sin piernas ni brazos

Adrián es un niño de 8 años al que tuvieron que amputar sus piernas y brazos en el 2008, cuando solo tenía 2 años, por culpa de una rara enfermedad muy grave: Meningitis Meningocócica.

A esta penosa circunstancia hay que sumarle que Adrián tiene un hermano con un 33% de discapacidad psíquica. Ambos hermanos dependen totalmente de su familia, que no se encuentra en una situación ni mucho menos cómoda. La madre no puede tener un empleo remunerado dado que debe cuidar a sus hijos. Por su parte, el padre se encuentra actualmente inmerso en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo, declarado por la empresa en la que trabaja.

La familia necesitaba urgentemente una gran cantidad de dinero para adaptar su furgoneta, con el fin de que Adrián pueda desplazarse con su silla de ruedas. La familia, desesperada, se puso en contacto antes de Navidad con la sección de Formación Profesional de Retamar, entre otras instituciones, para contar con su ayuda.

Ante este llamamiento, los alumnos y profesores se implicaron completamente. Volcaron sus esfuerzos en recopilar el máximo dinero posible. Finalmente, entre todos se pudo recopilar una cantidad que ha colaborado decisivamente en que la silla de ruedas de Adrián se pueda instalar en la furgoneta de la familia.

Un alumno acompaña a personas residentes en el Hogar Don Orione

Un alumno acompaña a personas residentes en el Hogar Don Orione

Y es que los alumnos de la Sección siempre responden cuando de ayudar a los demás se trata. La Formación Profesional de Retamar pone a disposición de todos los alumnos la posibilidad de que ejerzan cada semana labores de voluntariado con aquellas personas que más lo necesitan. En concreto, los alumnos voluntarios visitan tres centros en los que hacen diferentes actividades. Una de ellas es la de ayudar y alegrar la vida de los pacientes del Centro de Cuidados Paliativos La Laguna. Otros alumnos se deciden por atender a personas disminuidas psíquicas de la Residencia Don Orione. También acuden a la Residencia Las Praderas, donde amenizan la vida de los más mayores, por ejemplo, jugando al ajedrez, cantando canciones o charlando sobre asuntos de actualidad.

Cada alumno, dependiendo del Ciclo Formativo que estudie, realiza estas actividades de voluntariado en un determinado trimestre. Sin embargo, es muy frecuente que los alumnos se sientan tan reconfortados al comprobar la alegría que causan en las personas a las que ayudan, que decidan repetir labor en el trimestre siguiente.

Estas actividades se completan con las conferencias sobre voluntariado que diversos expertos imparten durante todo el curso a los alumnos de la Formación Profesional de Retamar.

Para dejar constancia oficial de que los alumnos han realizado labores de voluntariado durante el curso, todos ellos reciben un diploma acreditativo que pueden adjuntar a su CV. No en vano, las empresas valoran muy positivamente en los procesos de selección aquellos candidatos que demuestran preocuparse por los demás y que han invertido su tiempo en ayudar a los más necesitados.