España busca en Suiza cómo mejorar su modelo de formación profesional dual

A la hora de comparar el nivel educativo de la población suiza con la española, si más o menos el porcentaje de universitarios es similar (35% allí, 32% aquí según la OCDE), es en los estudios de FP de grado medio o Bachillerato donde las diferencias son evidentes: frente al 22% de la población en España que los ha cursado, en Suiza la cifra se dispara hasta el 50%. Ante el deterioro del puente entre formación y trabajo, el Gobierno pretende fortalecer el sistema de Formación Profesional a imitación del modelo dual de países como Suiza, Alemania Austria.

La clave helvética está en unir la educación y la empresa. El sistema suizo de formación profesional dual se basa en la combinación de prácticas o períodos de aprendizaje remunerados en empresas durante tres o cuatro días a la semana, junto a clases teóricas, muchas de ellas en la propia compañía. Mientras el alumno cursa sus estudios puede trabajar y tener experiencia mientras recibe un sueldo que va aumentando con el tiempo. Como explica el consejero suizo de la secretaría de Estado para la Formación, Roger Swifcz, las prácticas se remuneran y más del 80% de jóvenes que ha acabado las formaciones profesionales en el país, posteriormente son contratados por la empresa donde han hecho las prácticas. La inversión en formación se reparte entre la Confederación, el cantón y las empresas: en 2010 el Estado dedicó 3.400 millones de francos suizos a esta partida (unos 2.700 millones de euros).

Nuestro alumno Ángel Raposo, en sus prácticas laborales en LABE ABOGADOS

Nuestro alumno Ángel Raposo, en sus prácticas laborales en LABE ABOGADOS

Desde el Gobierno español ha habido contactos para interesarse en el modelo helvético, admite Swifcz. «Muchos países nos quieren copiar el modelo. Estamos asustados ante tanto interés», bromea. Frente al 25% de los jóvenes que no acaban Secundaria en España (un dato que dobla la media europea), hasta un 90% de los jóvenes suizos consiguen, al menos, el nivel de Bachillerato o FP medio. El objetivo de la Confederación helvética es que este porcentaje sea del 95% en 2015.

Al igual que en España, Suiza cuenta con varios niveles de FP. En primer lugar está el básico, con una duración de dos años tras el cual el alumno puede pasar a la Universidad mediante un examen previo o continuar con una FP de nivel superior. Dos tercios de los jóvenes suizos escogen la FP frente a la Universidad. A pesar de ello, en 2011 el país helvético no cubrió todas las plazas ofertadas en las empresas para hacer prácticas y hubo 4.500 prácticas en empresas vacantes.

«La clave, el prestigio»

«La clave del sistema reside en el prestigio de la FP», explica Swifcz. Un ejemplo está en el banco cantonal de Berna (BEKB), que cuenta con un programa de FP para aprendices. Según su director de Recursos Humanos, Jan Ackermann, el 80% de la plantilla de la entidad realizó en su momento este programa. Como recuerda, el propio consejero delegado del banco comenzó así para después llegar a la universidad. Esa es otra de las ventajas del sistema: su flexibilidad, que permite que los jóvenes continúen en las empresas en las que han hecho prácticas mientras prosiguen sus estudios, bien en la universidad bien mediante otro tipo de formación.

D. Miguel Pérez de los Mozos y sus alumnos, en pleno trabajo

D. Miguel Pérez de los Mozos y sus alumnos, en pleno trabajo

Otro factor es el reciclaje laboral: como señala Ackermann, no hay callejones sin salida en el modelo suizo. Desde sectores en principio radicalmente diferentes es posible cambiar de formación y trabajo. Ackermann recuerda casos de peluqueros que decidieron optar por la FP del banco y fueron contratados. En el caso de la entidad, su programa de FP integra las clases teóricas en el propio banco. Los cursos son impartidos por trabajadores a los que se libera de otras actividades para que puedan supervisar a los alumnos. «Es una forma de ascenso», apunta Ackermann al respecto.

Al control de las empresas se le suma un sistema de inspecciones del Estado para asegurar que las compañías asumen sus responsabilidades con el alumno. Las profesiones con más admitidos en la FP básica en Suiza son empleado de comercio, gestor de comercio al por menor, escuela de comercio o asistente de atención y salud de la comunidad. Larentabilidad para las empresas viene de la mano de contar con trabajadores que forman ellas mismas. El Gobierno suizo calcula que por cada alumno de FP de tres años en el que una empresa haya invertido unos 70.000 euros, después la compañía obtiene un beneficio del 10% de lo destinado. De esta forma el país cuenta con numeroso personal cualificado y es líder en los principales rankings de competitividad internacionales.

Los datos de desempleo traducen el éxito del modelo: frente al paro juvenil español del 55,4%, el suizo es del 8,4%. Al ser preguntado, Ackermann se encoge de hombros y niega que el sistema suizo sea una innovación: a fin de cuentas, recuerda, «el modelo de aprendices fue el que los gremios utilizaron durante siglos».

Fuente: ABC.