Voluntariado en los Ciclos: Residencia de la Tercera Edad Las Praderas

Por Alonso Pîta da Veiga,
Alumno de Grado Superior de Administración y Finanzas en el Colegio Retamar

La idea de realizar voluntariado fue recibida con gran interés por toda la clase. El objetivo era claro, dedicar un día a la semana a compartir nuestro tiempo con personas que lo necesitasen, tanto ancianos como discapacitados. Logramos hacer en clase tres grupos diferentes que se repartirían entre tres lugares diferentes.

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Alumnos de Retamar Ciclos Formativos, en la Residencia Las Praderas.

Mi grupo, compuesto por seis miembros, se decantó por la opción de la residencia de la tercera edad “Las Praderas”, situada en Pozuelo de Alarcón. Todo comenzó como una rutina de ir a visitar a los ancianos los lunes, pero el segundo día ya les habíamos cogido un cariño especial, incluso cada uno teníamos nuestro “abuelito” propio. Es increíble lo que estas personas pueden dar. Ninguno de los días del voluntariado faltaron las partidas de ajedrez con don Rafael, las de la brisca con don Félix y don Hilario. Estoy convencido que hasta nosotros íbamos con más ganas que los residentes, aunque realmente se les veía felices cuando llegábamos, y poco tardaban en venir a saludarnos y a pedirnos una partida de cartas.

También tuvimos charlas muy interesantes con todos los ancianos, tratando temas de actualidad y jugando a las adivinanzas. El trato que recibimos tanto de los trabajadores de la residencia como la de los propios residentes fue realmente excepcional. No faltaron, por supuesto, las risas, las bromas, las fotos, las conversaciones… Nuestro paso por “Las Praderas” podría definirse como “increíble”. Por mi propia cuenta seguiré realizando labores de voluntariado siempre que este en mi mano, y animo a toda persona que disponga de un rato libre a que se lo dedique a las personas que a veces necesitan alguien que les ayude o, simplemente, necesite que le escuchen. Nada llena tanto a una persona como ayudar a los demás.