Voluntariado en los Ciclos: Una Navidad para todos

Por Alonso Pîta da Veiga
Alumno de Grado Superior de Administración y Finanzas en Retamar Ciclos Formativos

El pasado diciembre tomamos en nuestra clase una nueva iniciativa: llevar la Navidad a todas las casas de Madrid. La idea fue acogida por la clase desde el primer momento, aportando cada miembro de ésta ideas para realizar la recogida de alimentos de la mejor forma. La idea definitiva era recolectar de cada individuo un importe y con el total ir a un supermercado y comprar todos los alimentos. El resultado, un auténtico éxito.

A pesar de la crisis en la que nos encontramos, fue increíble la colaboración de todas las clases, consiguiendo paquetes de alimentos de primera necesidad (y algún capricho) para quince familias desfavorecidas. Sin la ayuda de todos lo miembros de los Ciclos Formativos del Colegio Retamar (alumnos y, por supuesto, profesores) no hubiera sido posible. Al día siguiente de terminar las clases acudí de nuevo a Retamar. Mi objetivo, empaquetar todos los alimentos para poder llevarlos a las familias que más lo necesitaban.

Alumnos de Retamar Ciclos Formativos, con una de las familias necesitadas

Alumnos de Retamar Ciclos Formativos, con una de las familias necesitadas

Tras tres horas de selección, se consiguió dividir todos los productos en quince paquetes diferentes para quince familias que realmente lo necesitaban. Don Antonio, profesor de la Sección y trabajador en voluntariado, aprovechó ese momento para comprar y llevar a una familia muy desfavorecida una nueva lavadora. Don Antonio cuenta cómo la cara de alegría de esa familia no se podía describir con palabras.

Terminados los preparativos, y tras una agradable comida en Retamar, llegó el momento de llevar los paquetes a las familias. Con la colaboración de otros dos compañeros de clase, empezamos el viaje con los coches repletos de oportunidades para esas familias.

Comenzamos visitando el barrio de Urgel, una zona víctima de la pobreza, y llevando a la primera vivienda el primer paquete de alimentos. Nunca había visto tal alegría ante ningún regalo. Sus caras reflejaban un sincero agradecimiento. Tras visitar el primer hogar fuimos siguiendo una ruta, visitando de casa en casa a todas las familias y llevándoles la Navidad y la felicidad a todos y, por encima de todo, una nueva oportunidad. Todos nos daban la mano, nos besaban y nos agradecían mil y una veces lo que estábamos haciendo. Por supuesto, no faltaron las risas, las fotos ni las gratas conversaciones.

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Tras lo que se puede considerar un duro día, el resultado final de llegar a casa tras haber salido más de diez horas antes no pudo ser más gratificante y satisfactorio. El haber podido llevar la Navidad a quince familias que lo están pasando mal. Sinceramente y de verdad animo a todo aquel que tenga al alcance de su mano la oportunidad de dedicarse a los demás que lo haga, pues no hay sensación más reconfortante que hacer feliz a los demás.

Espero realmente que ésta no haya sido la última vez que veo a estas familias y si está en mi mano volveré a hacer lo necesario por ayudarlas.

Siempre les llevaré en mi corazón.

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